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martes, 6 de octubre de 2009


El buen tino de las leyes mexicanas


Por: Héctor Ramos

Supongamos que un buen día, la amiga de tu amiga es raptada por un patán que ya le había echado el ojo. La víctima es privada de su libertad en contra de su voluntad y como en las películas antiguas, el bandido se la lleva y nadie sabe del paradero de ambos. Pasa el tiempo y los papás por fin logran encontrar a su hija y al victimario, por lo que lo denuncian y esperan a que el malhechor reciba su castigo.
¡Sorpresa! El maleante además de que secuestró y abusó sexualmente de su víctima, la ley se porta tibio con él y le permite contraer nupcias con la raptada con lo que el delito desaparece. ¿Será esto posible?
Aberraciones como esta y muchas más son denunciadas en el libro “Delitos contra las mujeres” de la jurista Patricia Olamendi Torres, documento en el que se evidencian los huecos que hay en las leyes mexicanas para castigar a los hombres que abusan física y psicológicamente de las mujeres. Olamendi Torres, explicó que en gran medida estas incoherencias ocurren porque México es un país donde las costumbres se hacen leyes y las leyes costumbres.

Retorciendo la lógica
En el marco de la VIII Feria Internacional del Libro Jurídico del poder judicial de la Federación, la abogada Patricia Olamendi dijo que 21 Estados de la República le dan una pena irrisoria a un hombre que secuestra a una mujer para satisfacer sus deseos eróticos sexuales. Destacó que la condena va de seis meses a 6 años a lo máximo con la posibilidad de que el truhán quede libre si acepta casarse con la víctima.
Se supone que el secuestro es un delito que tiene una pena de 40 a 50 años de castigo, lo cual no sucede si se trata de una mujer raptada con fines erótico-sexuales. Entonces ¿qué es lo que estos 21 Estados castigan?, cuestiona la Maestra en Derecho por la Universidad Iberoamericana.
Da mucho coraje ¿verdad?, -prosiguió-, da mucho coraje que nos traten como objetos sexuales y da mucho coraje que piensen que los hombres son animales irracionales que andan por la calle tratando se satisfacer sus deseos eróticos con cualquier mujer que se les atraviese. Me parece que esto es tan ofensivo para mujeres como para hombres y sobre todo es ofensivo porque las mujeres no dejamos de ser un objeto…

Entérate de más en la próxima edición de la revista BRAKE OVER, El perfil ejecutivo de la mujer.

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