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Huecos legales favorecen el lavado de dinero en México aseguró el Rector del Colegio Jurista, Jorge Manrique |
El “blanqueo” de dinero
es un delito muy complejo, difícil de acreditar y en ocasiones entre las
autoridades hay problemas jurisdiccionales y existen complicaciones en la
normatividad.
“Las
averiguaciones previas son muy complejas y requieren de peritos contables para
emitir sus dictámenes. Para proceder
penalmente contra recursos de procedencia ilícita se tiene que contar con una denuncia de la unidad de Inteligencia
Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Sin embargo, existen
procesos de lavado de dinero que no tocan
al sistema financiero”, refiere el jurista.
El delito
incorporado en 1996 al código penal en el artículo 400 bis que autofinancia actividades delictivas del crimen organizado,
genera inestabilidad económica por la
movilización de grandes capitales, propicia
desconfianza de la inversión internacional hacia nuestro país y consecuentemente
afecta la seguridad laboral “jurídicamente está cojo. Por Ello, “aunque en
algunos casos se sabe que se opera con recursos que provienen de una actividad
ilícita no se puede hacer la detención”, dice el Rector.
Menciona
inconsistencias en la ley contra lavado de dinero: se propone que sean los contadores públicos,
abogados, auditores, agentes inmobiliarios, comerciantes de bienes y servicios,
fedatarios públicos y otros profesionistas que intervienen en movimientos de
capitales financieros, los que denuncien a las autoridades ministeriales las
transacciones que pudieran provenir del lavado de dinero, pero se exime a las
instancias bancarias de informar sobre millonarios movimientos financieros.
“El pretexto es que los centros financieros ya
son regulados e investigados por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores
(CNBV) y por el Sistema de Administración Tributaria (SAT), pero en la política
bancaria se premia con comisiones y ascensos la apertura de cuentas pero no el
control de las mismas, como ocurrió en HSBC”, comentó Manrique.
En el marco de diferentes alianzas estratégicas
que realiza el Colegio Jurista para actualizar el conocimiento en materias financieras y contables, el Rector comentó
que una de las problemáticas entre las diferentes autoridades
son los conflictos para establecer a que instancia le corresponde actuar. “Y
esto se traduce en una dilación en la procuración de justicia y aumento de
la impunidad”.
De acuerdo al
jurista, tiene que simplificarse el sistema y contar con controles básicos de
identificación en lugar de poner “topes” inoperantes que sólo dificultan las
actividades productivas pero que no inhiben el blanqueo de activos.
Así, se prohíbe
el pago por más de 6 mil 410 salarios mínimos (399 mil 535 pesos), en la adquisición
de vehículos terrestres, marítimos y aéreos, se tienen que reportar las
adquisiciones de joyas o materiales preciosos por más de 805 salarios mínimos
(50 mil 175 pesos) y se avisa a la Secretaría de Haciendo cuando un usuario de
tarjetas créditos gasta más de mil 285 salarios mínimos (80 mil 94 pesos) pero
no se regula quién abre una cuenta en el extranjero o genera fideicomisos,
fundaciones u organizaciones fantasmas.
“Mientras la Secretaría de Hacienda y Crédito
Público tiene que presentar las denuncias penales cuando detecte operaciones
irregulares, los
sectores involucrados carecen de capacitación continua que les permita detectar
operaciones financieras ilícitas.
“Simplemente, aún
no tenemos claros los principales sistemas de lavado de dinero. Se abren
cuentas a diestra y siniestra en paraísos fiscales y sólo nos contentamos en
presumir que la PGR contará con la Unidad
de Análisis Financiero, encargada de investigar las operaciones financieras que
presuntamente se hagan con dinero ilícito”, concluye Manrique.
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