El
riesgo de que se presente empieza a los 45 años de edad. Causa molestia en la
parte baja del abdomen, distensión abdominal, sensación de llenura, dificultad
para comer, dolor pélvico y en la espalda.
En México, el cáncer de ovario ocupa el
tercer lugar en mortalidad por neoplasias en la población adulta femenina,
después del de mama y cérvico uterino, debido a que en más de la mitad de las
pacientes se detecta en etapas avanzadas, afirmó la oncóloga médica del
Instituto Nacional de Cancerología, Dolores Gallardo.
Puntualizó que la falta de síntomas en las
fases iniciales del tumor complica su detección oportuna, por lo que pueden
transcurrir de seis meses a un año para su diagnóstico.
Al inicio, tanto los médicos como las
pacientes lo confunden con una colitis, porque causa molestia en la parte baja
del abdomen, leve, tolerable, permanente, parecido a una colitis, acompañada de
distensión abdominal, sensación de llenura, dificultad para comer, dolor pélvico
y en la espalda que empeora con el tiempo y sensación de evacuar.
Conforme avanza hay aumento en el volumen del
abdomen, saciedad, aumento de peso, dolor abdominal y en ocasiones, sangrado
vaginal anormal.
El cáncer de ovario es de rápido crecimiento
y diseminación, por lo que dos de cada tres mujeres mueren antes de los cinco
años a partir del diagnóstico. El riesgo de padecerlo empieza alrededor de los
45 años de edad y nace en la superficie o parte externa del ovario, pero en
esta fase por lo general pasa inadvertido.
Este tipo de cáncer se clasifica en cuatro
etapas, en I y II hay amplias posibilidades de curación, pero enla tres ya se
diseminó en forma de semillas al peritoneo y sólo una de cada cuatro mujeres se
cura.
Aclaró que la prueba de Papanicolaou no
diagnostica el cáncer de ovario, sólo el cérvico uterino, por lo que su
detección debe ser con ultrasonido pélvico o transvaginal con método dopler que
permite distinguir alteraciones, así como el estudio de determinación de
marcador tumoral antígeno CA125, que debe empezar a realizarse a los 45 años de
edad o en la perimenopausia, y de preferencia dos veces al año, pero quienes
tienen factores de riesgo deben practicarse este estudio cada tres meses.
Tienen más posibilidad de padecer cáncer de
ovario las mujeres que tuvieron cáncer de mama, que tienen familiares directos
como la madre o la abuela con cualquiera de los dos cánceres, quienes se
someten a estudios de fertilización para procrear hijos o las que no tuvieron
descendencia.
La especialista precisó que el tratamiento
consiste en quimioterapia y cirugía para extraer los ovarios y ésta debe
realizarla un cirujano oncólogo o un cirujano, además de una revisión profunda
de la cavidad peritoneal, del baso, diafragma, superficie hepática y piso
pélvico, entre otros órganos.
La doctora Gallardo insistió en la necesidad
de que las mujeres se realicen el estudio diagnóstico, ya que aún con el
tratamiento óptimo, en etapa avanzada de la enfermedad hasta 95% de los casos
tienen probabilidad de recaída.
“Es vital hacer un reconocimiento de nuestro
cuerpo, no únicamente por fuera, también por dentro y recordar que es vital un
diagnóstico oportuno, sobre todo si se trata de un tumor serio como lo es el
cáncer de ovario”, agregó, e hizo un llamado a las mujeres para tomar acciones
a favor de su salud y permitirse tener una vida plena y saludable.

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