El proceso sanguíneo que ocurre en el cuerpo
es maravilloso, pues entre 9 y 10 millones de células sanguíneas se producen de
manera diaria. Sin embargo, por un desgaste de DNA, se alteran las células y
pierden la capacidad para multiplicarse de manera normal, lo que da como
consecuencia el desarrollo del Síndrome Mielodisplásico, que se presenta por lo
regular en personas mayores de 50 años de edad”, comenta el doctor Victor
Salinas, Onco-hematólogo.
El Síndrome Mielodisplásico MDS , (por sus
siglas en inglés), es el nombre de un grupo de afecciones que ocurren cuando se
dañan las células productoras de sangre en la médula ósea.
Para comprender este padecimiento es
necesario saber que la médula ósea se encuentra dentro de ciertos huesos,
incluyendo el cráneo, las costillas, la pelvis y la columna vertebral. Está
constituida por células productoras de sangre, células adiposas y tejidos de
sostén que facilitan el crecimiento de las células productoras de sangre. Una
pequeña fracción de células productoras de sangre se conoce como células madre
de la sangre, las cuales son necesarias para producir nuevas células. Cuando
una célula madre se divide se originan dos células: una que permanece como
célula madre y otra que puede seguir cambiando y dividiéndose para producir
células sanguíneas. Existen tres tipos de células sanguíneas: glóbulos rojos,
glóbulos blancos y plaquetas, con funciones específicas cada una.
En el Síndrome Mielodisplásico, algunas de
las células en la médula ósea son dañadas y presentan problemas para producir
nuevas células sanguíneas. Por lo tanto, muchas de las células sanguíneas que
son producidas por las células de la médula ósea son defectuosas. El organismo
destruye muchas de estas células sanguíneas anormales, dejando al paciente con
bajos recuentos sanguíneos, ya que no existen suficientes células sanguíneas
normales.
En aproximadamente una tercera parte de los
pacientes, el MDS puede progresar y convertirse en un cáncer de rápido
crecimiento de las células de la médula ósea llamado leucemia mieloide aguda.
Debido a que la mayoría de los pacientes no padece leucemia, el MDS estuvo
anteriormente clasificado como una enfermedad de bajo potencial maligno. Ahora
que los médicos conocen más se considera una forma de cáncer. La razón principal
para esto es que el MDS es una enfermedad clonal. Esto significa que existe una
gran población de células anormales que provienen todas de una célula única
anormal. Estas tienen los mismos genes (como si fueran gemelos idénticos) y
comparten características de crecimiento anormal. El crecimiento clonal es
típico de un cáncer.
“Esta enfermedad se presenta por lo general
en adultos mayores a 50 años de edad, aunque no se descarta en personas
menores. Este síndrome surge debido a que es un desgaste de DNA. Como es bien
sabido, normalmente se produce sangre de manera continua dentro de los huesos,
es decir entre 9 y 10 mil células diarias”, agrega el Dr. Salinas.
Saber si se va a padecer esta enfermedad es
muy complicado como muchas otras, pues son sólo los estudios constantes los que
permiten anteponerse y actuar de manera inmediata.
Por ejemplo, una de las características es la
falta de glóbulos rojos, lo que ocasiona cansancio, falta de aire, palidez,
hinchazón de piernas. De igual manera,
faltan plaquetas, hay presencia de sangrados en piernas, en nariz, y moretones. Si faltan glóbulos blancos,
pueden presentarse infecciones y tener fiebre. Todo esto puede degenerar en
leucemia, dolores óseos, fiebre alta y
fallo medular, que es la incapacidad de producir sangre.
“Cabe señalar que se ha visto que personas
sometidas a terapias modernas de quimioterapia por enfermedad de Hodgkin, del
linfoma no Hodgkin o de la leucemia linfocítica aguda infantil, suelen tener
mayor predisposición a síndrome mielodisplásico. Y con menor frecuencia en
aquellas personas que han sido tratadas por cáncer de seno, de pulmón, de los
ovarios, de testículos, del sistema gastrointestinal o de otros cánceres. Así
como también en aquellas que utilizan sustancias o solventes en su trabajo,
como sucede en la industria petrolera, textil, de pieles, etc.”, comenta el
galeno.
En cuanto a tratamientos el transplante de
médula ósea es el que ofrece mayores expectativas, sin embargo, para llevarlo a
efecto el paciente debe contar con un estado físico estable, esto es “Pacientes
que cuenten con un estado físico lo más estable posible, lejos de cardiopatías,
diabetes y otros factores que pueden hacer problemática la cirugía”, comenta el
Dr. Salinas.
Sin embargo, aunado a la cirugía, se
encuentran otros fármacos como Vidaza, que es el primer medicamento que la FDA
aprueba para su uso en Síndrome Mielodisplásico. Uno de los beneficios de este
fármaco es que puede ayudar a que su médula ósea produzca células sanguíneas
sanas. Como resultado, su recuento de células sanguíneas puede comenzar a
subir. De igual forma, como los pacientes requieren de transfusiones de sangre,
este medicamento puede disminuir la necesidad de transfusiones. Eso significa
que el paciente puede sentirse menos
cansado y con menos episodios de fiebre.

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