El último sexenio en México se
caracteriza por cambios trascendentales en la actuación delictiva. Éstos son
los diez que mayor impacto tuvieron en la perpetración de crímenes en México
según el Rector del Colegio Jurista, Jorge Manrique.
1. Disminuye la edad de los infractores en delitos de alto
impacto social y robos. En 2006 la media en robos a transeúntes, autos y casas
habitación, así como narcotraficantes, homicidas y secuestradores era de 26
años. Durante este sexenio la edad promedio de estos infractores descendió a 19
años. Asimismo, se hace notar que cada vez se involucran más menores de edad en
crímenes como trasiego y homicidio (sicariato). Aunque prevalecen muchachos de
15 a 17 años, también se documentan
casos de niños de 8 a 10 años. Durante los últimos seis años los delincuentes
menores de 18 años representan el 18% de
todos los ilícitos denunciados, es decir, 300% más respecto a 2006. Los
infractores que comprenden de 18 a 25
años son mayoría con 33% de los casos. Hace seis años la edad que prevalecía
entre los delincuentes era de 26 a 35 años. No existen grandes diferencias en
los grupos de delincuentes mayores de 36 años.
2. Existen más mujeres involucradas en ilícitos. Llama la
atención que criminales del sexo femenino “rompieron” el techo de cristal en
las organizaciones delictivas y ahora ocupan altos cargos en las cédulas
criminales de narcotráfico, piratería, secuestro y extorsiones. El número de
mujeres involucradas en delitos como fraude y robo se mantiene en menos de 5%. De
acuerdo a entrevistas realizadas con las detenidas en cárceles del DF y área
metropolitana, Guadalajara y Monterrey, se determina que el 70% de ellas
iniciaron su carrera delictiva para apoyar a su pareja, hijo o padre en ese
orden.
3. Ascendente peligrosidad. Hace seis años se estimaba que un
ladrón que robaba a los transeúntes no se involucraría en el robo de autos o a
casas habitación, por ejemplo. Hoy se estima que del robo a transeúntes a ser
sicario de un grupo delictivo transcurren aproximadamente seis meses y en la
zona fronteriza este tiempo se reduce hasta en 30%.
4. Gran diversificación.
Al dificultarse la entrada a Estados Unidos, considerado el mercado más
grande de estupefacientes, para generar liquidez el crimen organizado
diversificó sus “negocios” y entre los principales aparecieron el tráfico de
armas y personas y la piratería.
5. Mayor crueldad. La pelea por el territorio del narcomenudeo y
la lucha entre cárteles para apropiarse de los territorios incrementó los
homicidios y la plasticidad para generar terror entre los adversarios, al grado
de mostrarse múltiples formas no sólo de aniquilar sino de infringir dolor,
torturar y humillar. Así la decapitación se volvió un sistema consuetudinario
en los homicidios entre cédulas criminales, el colgar en puentes públicos y presentar a los muertos sin ropa y con
muestras evidentes de tortura como quemaduras.
6. De sembrar a fabricar. Se popularizan las drogas sintéticas
como el éxtasis o crack sobre marihuana o cocaína para recortar la cadena
logística de producción y distribución de los estupefacientes. Ya no se
necesitan grandes extensiones de tierra para cultivar sustancias prohibidas. En
laboratorios minúsculos puede procesarse una droga que resulta aún más dañina
al organismo.
7. Tecnología. Se sofistican los procesos de lavado de dinero y
aumentan robos cibernéticos como el robo de identidad, clonación de tarjetas y
espionaje. En los mercados negros aparece la venta de datos personales y
máquinas para realizar la duplicación fraudulenta de tarjetas de crédito y
débito como los skimmers.
8. Triangulación. Se vinculan grupos delictivos de varios países
para la perpetración de crímenes financieros.
Así, delincuentes de diversas nacionales operan en países emergentes
para duplicar tarjetas de crédito o débito, e incluso identificaciones
oficiales, y pasan la información a un tercero ubicado en otro país para
entorpecer las asociaciones entre ellos y dificultar su detención en caso de
que las cosas no salgan de acuerdo a los planes criminales.
9. Se multiplican ilícitos “blandos” como el robo de arte.
Piezas arqueológicas, de arte sacro u obras famosas exhibidas en los museos se
han convertido en nuevos blancos de la delincuencia que descubrieron que en el
país existen pocos registros de las obras y muy poca vigilancia y exiguos o
nulos seguros y poca atención en estas obras que se cotizan a altos precios en
el mercado negro internacional.
. . Más violencia. A medida
que se incrementan los delitos de alto impacto social aparecen más
manifestaciones de violencia en la sociedad en general, desde la violencia
intrafamiliar al bullying escolar y el mobbing o acoso psicológico en el
trabajo, a la par que se disparan enfermedades psicológicas y mentales que van
de la neurosis a depresión e incluso paranoia y esquizofrenia.
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