Por Héctor Ramos
Opiniones
encontradas, detractores, simpatizantes, discípulos y seguidores, de la forma
que sea, el nombre Tomás Alcocer González representa la historia de la
aplicación de la medicina tradicional china en México, páginas que se
comenzaron a escribir en la década de los ochentas.
Egresado de la
Facultad de Medicina de la UNAM, graduado en el Instituto de Medicina
Tradicional China de Pekín, traductor de chino antiguo y chino mandarín, el
doctor Tomás Alcocer González tuvo su primer acercamiento a técnicas
terapéuticas distintas a las que se enseñan en las aulas cuando hacía su
servicio social en un poblado de Campeche.
“Habían hechiceros y hierbateros que
utilizaban métodos terapéuticos con plantas medicinales y algunos otros
sistemas sin la presencia de medicamentos, entonces me di cuenta de que si un
médico no tiene fármacos o el instrumental y las condiciones necesarias para
una cirugía no iba a poder desarrollarse adecuadamente”, platica a BRAKE OVER
el doctor Tomás Alcocer.
Agregó que en Pocboc,
Campeche había un hechicero que de forma empírica utilizaba agujas de hueso con
las que pinchaba en la zona a donde le dolía a la gente. “Aunque no tenía más
conocimiento que la aplicación local, me pareció interesante, por eso es que
cuando me entero que las relaciones diplomáticas entre México y China son
favorables para que yo fuera a aprender plantas medicinales, acupuntura y
masaje, es cuando decido ir a estudiar algo totalmente desconocido para mi”,
dice Alcocer González.
“No sabía si
funcionaba o no, simplemente iba con la intención de aprender otros métodos
terapéuticos para no depender tanto del medicamento”, apunta el hoy director
del Instituto "Alcocer" Medicina Tradicional China y Acupuntura.
Palabras del Doctor Tomás Alcocer:
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